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lunes, 14 de septiembre de 2009

Cuento de un sueño de dos noches de finales de verano


"No quedan días de verano...", canta Amaral.


Y es cierto que a este cuentacuentos le van quedando cada vez menos historias que contar. Pronto cerraré el segundo volumen del Príncipe Chino y, tal vez no sobre papel ni tampoco en formato de unos y ceros, pero seguiré imaginando nuevas aventuras para el protagonista del cuento. Aún tengo una deuda pendiente con los lectores, algunas páginas que me salté en su momento... Ha llegado el momento de escribirlas, pero mientras hago un poco de memoria y las preparo, os mostraré lo sencillo que resulta disfrutar de estos últimos días de verano.

Pedir deseos es la manera más eficaz de que se cumplan los sueños, pero en la magia de los cumpleaños no es necesario formularlos en voz alta, ya que con la ayuda de unas cuantas hadas y genios, es posible transformar la isla de Ibiza en la también paradisiaca Hawaii. ¡Felicidades Elena!

Y aún queda magia suficiente para retroceder en el tiempo y volver a los años 70. En el gran palacio de Pachá, en su último baile del Flower Power, se puede oír "All you need is love", "Love is in the air" y, de fondo para la foto, un "Yellow Submarine"...

¡Paz y amor, hermanos!

viernes, 10 de abril de 2009

Cuento de Fiesta de Disfraces 2ª parte

Pronto oiríamos las doce campanadas, pronto despertaríamos del sueño, pronto se acabaría el efecto del más poderoso hechizo que embrujó a los caballeros y damas del Reino del Gran Dragón.

No obstante, aún quedaban algunos minutos para divertirse con los colores de un arco iris algo caótico pero siempre excitante...
Los asistentes al festín eligieron entre todos los disfraces, aquel que les pareció más bello. Sailor Moon se hizo con el título de la mejor disfrazada para sorpresa de algunas y envidias de otros, seguida muy de cerca de Willy Fogg y Candy.

La magia aún daba para probar nuevos looks...

El hechizo terminó. Se hizo la hora de volver a caaaaaaaasssaaaa, pero no en bici.

domingo, 5 de abril de 2009

Cuento de la Fiesta de Disfraces 1ª parte

La magia se prolongó durante horas en la Gran Torre de los Guerreros, y todos los hechizados conservaron sus máscaras en un intento de recuperar una década que quedó bien guardada en un baúl de programas infantiles, canicas y cromos. ¿Siguen los "chinos" y los trolls de larga y colorida cabellera en ese olvidado arcón?

Como cantaba Mecano, "mucha niña mona pero ninguna sola..."
Marta, Leonor, Gal.la y Anna

Y no sólo había "niñas monas" en la fiesta, pues como la bien dotada Sabrina cantaba, ¿qué sería del mundo sin "boys, boys, boys".

Dani, Jason, Manu y yo


La inocente Punky Brewster sufrió una transformación durante el baile de máscaras y pasó de escuchar entusiasmada las historias del viejo Chanquete y acariciar al osito Jacky...


...a intentar seducir al mujeriego Indiana Jones...

...o incluso a querer acabar con el más bruto de todos los militares.


Era una fiesta sin igual, donde podías encontrarte a Willy Fogg discutiendo con Chanquete sobre la forma más rápida de atravesar el Mediterráneo, a Chilindrina llorando por un poco de miel de la Abeja Maya, o a unas, ahora sí, amistosas Punky Brewster y Rambo contemplando algo muy llamativo (la blanca pared de enfrente).

domingo, 29 de marzo de 2009

Érase una vez una fiesta de disfraces

Érase una vez tres guerreros del Reino del Gran Dragón que unieron la fuerza de sus deseos para volver atrás en el tiempo y rejuvenecer veinte años o más... La conjunción de las estrellas y los planetas permitió al trío nacido en el mes de marzo hechizar a sus seres más queridos con la magia de la infancia y las melodías de los años ochenta.
La valiente guerrera Elena conjuró a los duendecillos del Bosque de Tallac que, cargados de un poderoso espíritu de protección animal, la transformaron en la inocente Olga. Su compañero indio Senda no pudo asistir a la fiesta, pero Nuka y Jacky no quisieron perderse este gran acontecimiento.
La brava Lídia bebió un antiguo brebaje para convertirse de nuevo en una niña con mucho carácter pero un corazón inmenso. Los colores del arco iris cubrieron sus ropas y un pequeño perro llamado Brando (de Marlon Brando) corrió e incluso voló tras ella. ¡Era Punky Brewster!
El joven Príncipe cerraba el trío de magos y, con el poder de un antiguo talismán encontrado en las ruinas de un olvidado templo azteca, se transformó en un apuesto aventurero y arqueólogo, el Dr. Jones, Indiana Jones. Afortunadamente, no tuvo que usar su látigo contra los ejércitos del mal y sólo disparó el flash de su cámara para poder hoy escribir esta historia.
Una magia tan pura se desató por los pasadizos de la Gran Torre de los Guerreros, que todos los personajes que ya conocéis y allí habitan quedaron hechizados y ocultos bajo los aspectos más dispares.
El gran historiador Jaime abandonó sus libros por la ardua tarea de llevar oxígeno a los pulmones, convertido en un glóbulo rojo de Érase una vez la vida.
El astuto comerciante Dani vio recompensados sus esfuerzos y obtuvo una gran fortuna, gracias a la cual apostó poder dar la vuelta al mundo en 80 días. Era Willy Fogg, un fiero león, pero sin dejar de ser un gran caballero británico.
El caballero Manu, la doncella Gal.la y uno de los hijos del Gran Dragón, Jason, se propusieron acabar con el fraude y, como miembros de una agencia de detectives muy famosa, desenmascararon falsos casos de fantasmas. Eran Shaggy y Daphne de Scooby-Doo.
El dulce Pierre desarrolló su lado más femenino y dotado de un buen par de t...talentos, buscó por la fiesta al verdadero amor de Candy, Candy.

La inteligente Marta decidió esconderse bajo la apariencia de una de las niñas más tontas sobre la faz de la tierra, gran amiga del Chavo del Ocho: la quejica y llorona Chilindrina.
Sin duda, a la joven Leonor le sería muy difícil ocultar su belleza natural, así que esa noche la luna de Japón la vistió con su luz blanca y el resplandor azul de la estrella polar. ¡Era la Guerrera Luna más sexy!
Y como la magia no tiene precio, el más simple y barato de los conjuros puede transformarte en el icono de una década prodigiosa... Marina era un "Toi", ¡un "Toi Girao"!
El más sabio de entre los sabios, el gran Rafa, leyó en el libro de las brujas oscuros conjuros y así devolvió a la vida a un entrañable personaje que nunca debió morir. En aquellos días de Verano Azul, ¿quién no lloró al oír que Chanquete había muerto?
Por supuesto, la alegre Anna voló hacia un país multicolor y colmó nuestros ojos de un dulce néctar amarillo, convertida en la zumbona Abeja Maya.

Por último, la más pacífica de entre los guerreros, Anna también, expresó su lado más brutal y sanguinario, transformada en un Rambo incapaz de dejar de sonreír.

Ahora que ya conocéis a los personajes del cuento, es hora de que leáis sus historias...

domingo, 15 de marzo de 2009

Érase otra vez el cumpleaños del Príncipe


¡Muchas gracias a todos los que me felicitasteis, no importa si dentro o fuera de tiempo!


Tranquilos, esta vez sólo hay una parte en la historia, ya que este año mi cumpleaños ha sido mucho más relajado y casero que el año anterior. Empecé la mañana con un buen chocolate caliente, que me apetecía muchísimo, y luego mis amigos me prepararon una comida excelente: lasaña de carne, fresas con nata, tarta de mousse de chocolate. Sin duda, de lo que más disfruté fue de la compañía de unos amigos que sé que me quieren y aprecian, a pesar de mis manías...

Hubo regalos... ¡y no son unos trapos de cocina, que quede claro!

...Y un vídeo muy divertido con una canción muy pegadiza. Excepto por lo del fútbol, la letra me va que ni pintada.

¡Gracias a aquellos que hacen que cada año me sienta más joven y lleno de energía!

martes, 18 de noviembre de 2008

Cuento de los Cumpleaños del Gran Sabio, el Historiador y el Comerciante

Para ser fiel a la verdad, debo confesar que las últimas páginas del cuento no son demasiado interesantes y quedan ensombrecidas por la rutina de las clases, los deberes, las exposiciones, etc.
Ya habéis leído en las entradas sobre mi cumpleaños, como nos las gastamos aquí cuando toca celebrar un cumpleaños. Aunque el cuentacuentos olvidó narrar otros cumpleaños como los de la bella Judit y su caballero Dani, muchos ya sabéis que aquellos días fueron inolvidables para todos y quedó demostrado que sumar años no está reñido con creer en príncipes, campesinas convertidas en modelos o reyes colmados de tesoros.


En este tiempo, ya se han celebrado los cumpleaños de Rafa, el Gran Sabio, de Jaime, el Historiador y Benefactor Culinario -como acredita su diploma otorgado por toda la corte-, y de Dani, el Comerciante. Todos fueron sorprendidos con sendas cenas en lugares que les podrían resultar interesantes. El primero fue agasajado en un restaurante ucraniano amenizado por canciones soviéticas en directo, y disfrutó en los días posteriores de dos actuaciones en la Gran Ópera de Beijing acompañado de las mascotas de los Juegos Olímpicos.


En un primer momento, Jaime fue obsequiado con una escoba y recogedor y un misterioso espectáculo en el Cubo (las piscinas olímpicas). Pero obviamente la magia va mucho más allá y es mucho más exuberante que todos estos regalos... y el día menos pensado, aunque no era el de su cumpleaños, todos sus amigos nos reunimos en El Bocata para comer bocadillos de chistorra, entregarle una mochila repleta de ayudas para su inminente viaje a Japón y, sí, maldecirle con la pesada carga de un Facebook.

Dani, por su parte, se encontró a primera hora de la mañana con un póster revolucionario, que le invitaba a disfrutar de un merecido día de descanso junto con la bella Lídia en un idílico spa. Sin embargo, tuvieron que recorrer un largo camino hasta llegar hasta los mágicos manantiales. La noche se vistió de rojo sangre para asistir a una cena de gala en un restaurante comunista con espectáculo incluido, donde el sol del escenario era el mismísimo Mao Zedong y los camareros/cantantes/bailarines empuñaban diferentes armas al grito de "¡Matar, matar, matar!"


Ya lo he dicho varias veces, pero aún lo diré una vez más. Existen cuentacuentos porque cada día se escriben aventuras que hablan de nobles caballeros y valerosas princesas, historias de amigos, familias, enamorados. No esperes al hada madrina o a un genio para jurar que la magia existe, pues puede que estos personajes ya hayan aparecido en el cuento sin varitas mágicas o lámparas polvorientas...



jueves, 15 de mayo de 2008

Cuento de Cumpleaños (7ª parte)


El Príncipe comenzaba a encontrarse exhausto, pero aún le quedaban un par de pruebas.

De repente comenzó a sonar una melodía, no, una canción con letra, ¿pop? ¿rock? ¡Oh no! ¡Funky! El caballero Wu Fulin, antiguo vecino en la Torre de los Guerreros, tocaba su cítara e incitaba a brincar a quienes lo oían. El reto consistía en bailar cual "cisne en su lago", aunque no precisamente ballet clásico, pues sus movimientos se asemejaban más a un torpe pollo de corral que a un elegante cuellilargo blanco. Como no podía ser de otra manera, el Príncipe venció toda vergüenza y danzó al son de esa "música" hasta conseguir su objetivo.



Ya había llegado el momento de acabar la aventura. Sin embargo, para superar la última prueba, el Príncipe debía realizar un último hechizo y convertirse en una ligera mariposa ante los ojos de decenas de hijos del Gran Dragón. La hechicera Lidia, junto con el caballero Dani y la dama Mireia, pusieron en sus manos las herramientas que utilizaría para echar a volar. Las cintas de colores se agitaron y voló. Como recompensa, sus compañeros le ofrecieron el regalo que la joven heraldo Sandra había dejado para el Príncipe unos días antes de partir hacia sus tierras: un delfín que lo relajaría en los momentos más tensos. Además, también pudo hablar con ella gracias a la magia del teléfono móvil...






Sólo quedaba volver a casa, a sus aposentos. Todos sus compañeros de aventura habían desaparecido en cuestión de segundos. ¿Dónde habían ido? Al llegar a su cuarto, la escena que se encontró conmovió al Príncipe. Todos sus amigos le aguardaban a oscuras en su habitación con la única luz de 25 largas velas sobre un bizcocho casero de chocolate.



Ni en aquel momento, ni ahora, ni nunca, el Príncipe podrá encontrar las palabras apropiadas para agradecerles todo lo que han hecho por él y el amor y cariño que le han regalado. ¡GRACIAS!



Al igual que de sus compañeros del Reino del Gran Dragón, el Príncipe recibió ese día y en los siguientes felicitaciones procedentes de todos sus amigos. Incluso, las princesas de su Reino le obsequiaron con un cuento en internet también.



¡GRACIAS! Me hacéis sentir un hombre especial cada día que paso con vosotros y vosotras. Ojalá la tinta de este cuento siga escribiendo muchas páginas con los caballeros, princesas y demás animalillos del bosque que siempre me acompañan.

miércoles, 7 de mayo de 2008

Cuento de cumpleaños (6ª parte)


Raudo y veloz, el Príncipe acudió al encuentro de un nuevo desafío, en "un lugar donde todo se pierde..." Y no podía ser otro que los aposentos del fiel escudero Lluís, un caballero de naturaleza descuidada, que olvida caballo y espada en cualquier encrucijada.



Al atravesar el umbral de su puerta, cayó de nuevo presa de un hechizo, que lo despojó de sus ropajes y lo vistió como un bufón. Si quería librarse de esta maldición, debía sacar sendas carcajadas simultáneamente del escudero Lluís y la doncella Judit. Diez segundos bastaron para dibujar una sonrisa en el rostro del caballero, cuya atronadora risa tantas veces había asustado a los hijos del Gran Dragón. Sin embargo, los labios de la bella Judit parecían sellados, como petrificados por la mirada de la mismísima Medusa. El Príncipe, que no cuenta con grandes dotes cómicas, recurrió a todos los chistes que conocía, bailó, actuó y representó situaciones graciosas, mas todo en vano. La paciencia de los cortesanos se agotaba y Judit seguía sin mostrar siquiera un atisbo de alegría en sus ojos. ¿Otro fracaso en esta aventura? ¡No! El Príncipe era consciente de que la solución pasaba por jugar sucio, pero no existía ninguna regla que lo detuviera...


Una lluvia de cosquillas penetró los cuerpos de ambos amigos y sopló el viento de la risa.


Como recompensa, el Príncipe recibió la antítesis de un regalo: un queso, un rancio recuerdo de sus manías. Menos mal que el cortejo que le acompañaba estaba más que dispuesto a devorar tan dulce manjar en estas tierras.


Esta vez su siguiente destino apuntaba al gran conversador Luis, que, de acuerdo con la pista, guarda un gran parecido a Bertín Osborne y al Príncipe Don Felipe. El guerrero Luis quería resarcirse de algún modo del acoso fotográfico que reciben los forasteros en el Reino del Gran Dragón y retó al Príncipe a que consiguiera cinco fotos con cinco hijas del Gran Dragón. No consiguió sus besos, pero una "berenjena" (equivalente a nuestro "patata") no podía ser tan difícil de obtener...




El final de la aventura ya está cerca.