¡Paz y amor, hermanos!
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lunes, 14 de septiembre de 2009
Cuento de un sueño de dos noches de finales de verano
"No quedan días de verano...", canta Amaral.
Y es cierto que a este cuentacuentos le van quedando cada vez menos historias que contar. Pronto cerraré el segundo volumen del Príncipe Chino y, tal vez no sobre papel ni tampoco en formato de unos y ceros, pero seguiré imaginando nuevas aventuras para el protagonista del cuento. Aún tengo una deuda pendiente con los lectores, algunas páginas que me salté en su momento... Ha llegado el momento de escribirlas, pero mientras hago un poco de memoria y las preparo, os mostraré lo sencillo que resulta disfrutar de estos últimos días de verano.
Pedir deseos es la manera más eficaz de que se cumplan los sueños, pero en la magia de los cumpleaños no es necesario formularlos en voz alta, ya que con la ayuda de unas cuantas hadas y genios, es posible transformar la isla de Ibiza en la también paradisiaca Hawaii. ¡Felicidades Elena!
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lunes, 17 de agosto de 2009
Cuento de las hijas de Oriente
En los últimos meses, el Príncipe conoció a muy buenos compañeros y, entre ellos, dos doncellas asiáticas de dulzura incomparable: Kana y Chouchou. Ambas compartían, además de dormitorio, una relación de hermanas, tan típica entre las mujeres de Oriente.
El caballero Manu y el Príncipe, hermanos de armas ya por siempre, se embarcaron en tan dolorosa aventura, la de la despedida. Sin embargo, las hijas de Oriente quisieron obsequiarles con un paseo por el lago de Houhai, aunque los caballeros fueron seducidos para hacer el trabajo duro en el bote...
Y, aunque un cuentacuentos exagere de vez en cuando la realidad, os puedo asegurar que aquellas dos doncellas encontraron la luz de la alegría flotando sobre las frías aguas del adiós.
Kana...
Chouchou...
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jueves, 14 de agosto de 2008
Cuento de El sueño de una noche de verano
Hace un par de días, no sé por qué, salió en una conversación el libro de Shakespeare El sueño de una noche de verano. Es una obra a la que le tengo un cariño especial porque a los 14 años participé en su adaptación ibicenca Somni d'una nit de Sant Joan en una representación teatral escolar. Yo interpretaba al personaje de Demetrio (Toni, en la adaptación de Villangómez), que, enamorado de Hermia (Anna), la sigue a ella y a su enamorado Lisandro (Miquel) por un bosque encantado, mientras que él mismo es acosado por Helena (Eulàlia). Desde entonces, he leído la traducción española de la obra de teatro, he acudido a ver una representación profesional en un teatro de Barcelona y, por supuesto, también he visto la película más moderna.

Enredos y persecuciones amorosas, momentos cómicos y MAGIA. ¡Divertidísima!
Afortunadamente, aún quedan algunas noches de verano para seguir soñando con el Rey Oberón y la Reina Titania, Reyes de las Hadas. Y cuidado al dormirse, no vaya a ser que el travieso Puck vierta su poción sobre vuestros párpados cerrados y quedéis enamorados del primer ser viviente que veáis. Al menos, aseguraos de que al despertar tengáis cerca a vuestro amor verdadero.
El Príncipe se mantiene en un mágico sueño que ya dura un mes y medio de noches de verano...
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