viernes, 18 de abril de 2008

Cuento de cumpleaños (2ª parte)

¿Perplejos?

Cuando la recepcionista de la residencia me dio la PSP con el vídeo anterior, no supe qué pensar, bueno, sí, creía que mi regalo era la PSP. Pero no, Lluís, que hizo las veces de fiel escudero y soporte gráfico de toda la aventura, me pidió que resolviera el acertijo para comenzar los desafíos.

¿Un campo de mangos, donde nace la mala suerte? La mala suerte claramente apuntaba a Judit y Dani, ¿pero los mangos? Con la ayuda de Lluís, que no tenía intención de seguirme por lugares lejanos donde no me esperaba ninguna prueba, deduje que debía dirigirme al cuarto de esta desafortunada pareja. Al llegar, sin mediar palabra, la malvada bruja me entregó un pergamino y, de lo que sucedió después, más vale una imagen que... Por cierto, los jadeos provienen del pobre Lluís, porque ya sabéis que el Príncipe está en plena forma, como podréis comprobar. Reíd a gusto.


Decidido y sin tiempo que perder, acudí a la cocina. Afortunadamente, las hordas coreanas se habían retirado y tenía total libertad para buscar el siguiente pergamino. Pero no fue tan fácil como esperaba, pues aquellos que iniciaron la aventura sabían que la estatura jugaba en mi contra y, efectivamente, la siguiente pista se encontraba en lo más alto. Además de otro acertijo incomprensible, encontré unos "pantalones" que no dejaban transpirar y que estaba obligado a llevar. Tras un rápido striptease frente a un par de fuwuyuanes, un pueblo que habita este Reino, busqué mi nuevo destino "freaky". Aunque existe un vídeo de esta parte, lo he censurado por su alto grado de desnudez.

Olvidaba contaros que el Príncipe no podía montar a caballo y debía recorrer a pie la Torre de los Guerreros. Muchas veces tuvo que subir y bajar, pero aquellos compañeros y compañeras que se le unieron en el viaje sudaron mucho más...

El caballero Guim y las doncellas Anna y Tesi fueron las encargadas de poner a prueba mi encanto principesco. Mi siguiente objetivo era el de conseguir un beso de tres fuwuyuanes de la recepción. Cualquier muchacha de cualquier otro reino hubiera caído rendida a mis pies, no lo dudo, pero las hijas del Gran Dragón no son tan fáciles de hechizar. Su educación tradicional y su estricta moralidad me impidieron conseguir ni siquiera un fugaz beso en la mejilla de alguna de ellas. Después de muchos ruegos chinos, nada sirvió para ablandar sus duros corazones, incluso la "vieja fuwuyuan" me pidió que desistiera en mi empeño. Todo estaba perdido: mi orgullo, la prueba, los regalos... Sin embargo, los tres retadores, vista la dificultad de tal hazaña, acordaron cambiar el argumento del cuento:

Érase una vez una bella joven que en un sucio pantano besó a un asqueroso sapo, que finalmente se convirtió en un apuesto príncipe. ¿Qué pasaría entonces, si fuera el apuesto Príncipe el que besara al sapo? ¿En quién se convertiría?

Contestad correctamente y ganaréis vuestra recompensa.


La foto es de la fuwuyuan recepcionista, subida en una tarima, que me negó su beso.


3 comentarios:

Anónimo dijo...

Creo que nunca me había reído tanto contigo!!! Siempre conoces facetas nuevas de la gente... el sujetador te queda como hecho a medida! JAJAJA ...buenísimo!!

Pablo Álvarez dijo...

xDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDD

DIOS!!!! Impresionante...

Raúl, cuando nos veamos la próxima vez quiero q me demuestres el lado cool q se ve en el vídeo (el cinturón te quedaba estupendo de la muerte)

Juasjuasjuasjuas... :)

Un abrazo!

Raúl dijo...

Vaya, vaya, ¡menos cachondeo! Que si el sujetador, que si el cinturón...pero es que nadie se fijó en las pinzas del pelo??

Espero que los siguientes vídeos también os hagan reír de lo lindo. Y cuidado los que vivís cerca, que voy tomando nota para futuras put...pruebas.